Propagación del cáñamo con semillas y esquejes: diferencias

Diferencias en la propagación del cáñamo a partir de semillas o esquejes

Las plantas de cáñamo pueden reproducirse de diferentes maneras: descubramos los pros y los contras de los principales métodos

El mundo del cáñamo es inmenso y siempre hay algo nuevo que aprender, por lo que muchos entusiastas del cáñamo y cultivadores novatos se preguntan a menudo si es mejor propagar las plantas mediante semillas de marihuana o esquejes.

Tiene mucho sentido plantear esta pregunta porque, en contra de lo que podría pensarse, no es cierto que un método sea igual que el otro, sino que ambos métodos tienen sus propias particularidades que debes conocer si quieres llevar a cabo un cultivo consciente.

¿También tienes curiosidad por conocer las diferencias y los pros y contras de los principales métodos de propagación del cáñamo?

Si la respuesta es afirmativa, sigue leyendo, porque en este artículo (de carácter informativo) haremos un balance de la situación.

Aquí tienes todo lo que necesitas saber.

Planta nacida de un esqueje de cáñamo

¿Cómo se propaga una planta de cannabis?

Como la mayoría de las especies vegetales, las plantas de cáñamo pueden reproducirse principalmente de dos maneras: por propagación sexual o por propagación vegetativa.

¿Nunca has oído hablar de esto?

Si estás confundido al respecto, te será útil lo que sigue.

Propagación sexual

La propagación sexual de las plantas de cáñamo es el proceso de unión de dos gametos de plantas de distinto sexo. Cuando el polen producido por las plantas masculinas entra en contacto con las flores y los pistilos de las plantas femeninas, los gametos se unen para iniciar la producción de semillas.

Las semillas de cannabis resultantes darán lugar a plantas con las características genéticas de los ejemplares de los que proceden, que pueden pertenecer o no a la misma familia.

La propagación sexual permite crear híbridos, incluso muy inusuales.

Por ejemplo, si se invierte una planta femenina con ayuda de fitohormonas, se obtiene un polen con forma de macho (pero con ADN femenino), que fecunda los gametos femeninos de otra planta y genera semillas feminizadas.

O, a partir de la unión de dos genéticas de cáñamo diferentes y de excelente calidad, es posible obtener semillas que darán lugar a plantas superiores a cualquiera de los dos progenitores (vigor híbrido).

Además de ofrecer la posibilidad de crear nuevas genéticas, la propagación sexual del cáñamo también es excelente porque las semillas resultantes pueden almacenarse durante mucho tiempo (hasta diez años).

Obviamente, una vez obtenidas las semillas, hay que plantarlas y seguir cuidadosamente el proceso de germinación.

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Propagación vegetativa

Cuando hablamos de propagación vegetativa, también llamada reproducción agámica, nos referimos a la producción de esquejes. La técnica del esquejado consiste en extraer una o varias ramas de una planta de cáñamo (llamada planta madre) y enraizarlas para producir clones.

Normalmente se hace durante la fase vegetativa: no se recomienda hacer esquejes cuando la planta madre está floreciendo, ya que es más difícil que arraiguen.

La propagación vegetativa del cáñamo es muy útil en los casos en los que se quiere conservar el patrimonio genético de una planta que ha demostrado ser especialmente fuerte y/o productiva. Además, la producción de esquejes ofrece a los cultivadores de cáñamo la ventaja de cultivar una serie de plantas que tienen exactamente las mismas necesidades y debilidades, lo que facilita mucho el proceso de cultivo.

Semillas de cannabis para la propagación sexual

Pero entonces, ¿es mejor propagar por semillas o por esquejes?

Como hemos visto, ambos métodos de propagación del cáñamo tienen ventajas.

Con la propagación sexual es posible dar lugar a nuevas y mejores genéticas de cáñamo; mientras que con la propagación vegetativa es posible clonar las plantas más fuertes y productivas.

Ciertamente, la reproducción por esquejes permite crear cultivos homogéneos y de calidad; mientras que a partir de las semillas es posible que los ejemplares resultantes, aunque pertenezcan a la misma genética, difieran entre sí en productividad y resistencia.

Sin embargo, partiendo de semillas también es posible generar plantas con características superiores a todas las demás, por lo que desde el punto de vista evolutivo es definitivamente más ventajoso.

Dicho esto, está claro que es necesario partir de semillas y que los esquejes sólo deben utilizarse si se tienen ejemplares que merecen ser clonados una y otra vez.

Así pues, ambos métodos son válidos y, como se dice, “la unión hace la fuerza”.

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Después de leer este breve resumen, deberías tener una idea más clara, pero recuerda que el cultivo de cannabis aún no está permitido por la ley en España (a menos que tengas una autorización oficial), por lo que este artículo es sólo a título informativo.

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