Nuevo proyecto de ley: cómo revolucionará el mercado del cannabis

¿Cómo cambiará el mercado del cannabis con la nueva ley?

En italia se ha dado un primer paso hacia una liberalización limitada del cultivo doméstico de cannabis.

Y no estamos hablando de la célebre “cannabis light”, cuya producción y distribución es legal en Italia desde 2016 gracias a la Ley 242 del 2 de diciembre. Estamos hablando del clásico cannabis, que es utilizado por muchos no sólo con fines recreativos sino también terapéuticos.

Tal y como informan varios periódicos autorizados, el 8 de septiembre el texto básico que despenaliza el cultivo doméstico de cannabis pasó por la Comisión de Justicia de la Cámara de Diputados. El nuevo proyecto de ley fue redactado por el diputado del Movimiento 5 Estrellas Mario Perantoni y cuenta con el apoyo de gran parte de la mayoría, aunque el delicado tema ha desatado una furiosa polémica entre “prohibicionistas” y “antiprohibicionistas”.

El siguiente paso será llevar el proyecto de ley al Parlamento para su debate. Aunque todavía no se ha fijado la fecha, se espera una feroz batalla política entre los que ven esta propuesta como un paso revolucionario hacia la seguridad y la salud de los consumidores de marihuana y los que la consideran un grave error que podría empujar a muchas personas al mundo de las drogas.

Independientemente del resultado de esta audaz propuesta, muchas personas siguen de cerca el debate, a la espera de saber si podrán cultivar lo que puede ser la “fruta prohibida” durante un tiempo.

Promete ser un futuro próspero para los negocios de cannabis, que ya están firmemente establecidos en línea.

Un futuro brillante presagiado para los comerciantes de productos derivados del cannabis

Cannabis: más allá del uso recreativo

El cannabis es una planta cuyas partes pueden utilizarse en diversos sectores, industrial, químico, alimentario… Pero lo que nos interesa aquí son los usos de las inflorescencias secas de las plantas hembras, de las que se obtiene la marihuana, que son principalmente 2:

  • Uso recreativo;
  • uso terapéutico.

En ambos casos se aprovechan las propiedades farmacológicas de los cannabinoides presentes en la marihuana, que producen diversos efectos en nuestro sistema nervioso, como relajación, analgesia, euforia, acción antiemética, aumento del apetito, etc.

En este sentido, la cuestión de su uso terapéutico es especialmente importante.

De hecho, la marihuana se utiliza en el ámbito médico para contrarrestar los síntomas de diversas enfermedades aprovechando sus numerosos efectos. Por ejemplo, su uso como antiemético para combatir las náuseas causadas por la quimioterapia en pacientes con cáncer.

Sus propiedades analgésicas pueden utilizarse para combatir el dolor crónico. Además, sus efectos relajantes permiten utilizarlo en combinación o en lugar de fármacos tranquilizantes, reduciendo el riesgo de dependencia que caracteriza el uso de estos últimos.

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Legislación italiana actual sobre el cannabis

Legislación italiana actual sobre cannabis

En Italia, nunca se ha hecho una distinción particular entre el cannabis y otros tipos de drogas y, por esta razón, el cáñamo ha caído a menudo dentro de las regulaciones y leyes diseñadas para regular genéricamente todo el vago mundo de las “sustancias estupefacientes”. Por ello, no es de extrañar que la legislación italiana a este respecto sea muy confusa y ambigua.

El cáñamo está sometido básicamente a dos regímenes distintos:

  • la citada Ley nº 242, de 2 de diciembre de 2016- que contiene un conjunto de normas elaboradas, como su nombre indica, para promover el cultivo y la cadena de suministro agroindustrial de la planta en cuestión;
  • el Testo Unico Stupefacenti de 1990, que, a excepción de las variedades cultivadas exclusivamente para la producción de materiales industriales, clasifica todos los demás tipos de cannabis como “sustancias estupefacientes”.

El problema radica en que, debido a la forma en que se han estructurado estas dos leyes, es difícil, si no imposible, establecer un modus operandi claro para definir cada vez si el cultivo de cáñamo es lícito o no.

De hecho, la Ley 242 excluye del ámbito de las sustancias estupefacientes todas aquellas variedades de cáñamo con determinados usos previstos, entre ellos el industrial, el cosmético, el alimentario…

En estos casos, la producción y comercialización de cualquier parte de estas plantas debería ser lícita, ya que ninguna norma específica que sea ilegal procesar determinadas partes de la planta, una vez aclarado su uso previsto. Por su parte, la Ley de Estupefacientes sólo permite una excepción para la producción de materiales industriales.

A esto se añade el hecho de que la etiqueta de “narcótico” es técnicamente imposible de poner a una parte fundamental de la planta de cáñamo: ¡las semillas! De hecho, al no contener sustancias psicotrópicas, no están cubiertas por la U.T.

Por eso deberían poder comercializarse con normalidad como cualquier otro producto, pero en este sentido la legislación italiana ha actuado regulando estrictamente su venta. Aunque no contienen drogas, pero son capaces de generar una planta que sí las contiene, su compra sólo está permitida para un tipo de uso: ¡el coleccionismo!

Reina una gran confusión en la regulación de este sector. Por ello, la novedad de la que hablamos merece una atención especial.

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Qué prevé el nuevo proyecto de ley

Como es fácil adivinar, la noticia del nuevo proyecto de ley rebotó rápidamente en los canales de los principales periódicos italianos, como corriere.it.

A pesar del alarmismo, no se trata de una “batalla campal” para la producción no regulada de marihuana. El texto establece, de hecho, que el cultivo no es ilegal hasta un máximo de cuatro plantas hembras (las que producen el THC antes mencionado), y la producción debe realizarse exclusivamente para uso personal.

Además, también se reducen considerablemente las penas por las llamadas “infracciones menores”. Esto sería una gran novedad, ya que actualmente, por hechos similares, el juez puede elegir una pena que va de 2 a 6 años de prisión. Y la decisión no tendría en cuenta el tipo de droga, ya que la ley no distingue entre drogas “duras” y “blandas”.

Si se aprueba el nuevo proyecto de ley, la pena se reduciría a un máximo de un año para el cannabis, y a un máximo de dos años para el resto de las drogas.

Al mismo tiempo, el proyecto de ley prevé penas más severas en casos de delitos especialmente atroces, como la conspiración criminal y el tráfico de drogas a menores.

Aunque no anula totalmente la legislación italiana, esta propuesta podría ser realmente “histórica”. De hecho, si es aprobada por el Parlamento, convertiría a Italia en el primer país europeo en despenalizar el cultivo doméstico de cannabis, siguiendo el ejemplo de varios estados norteamericanos en los que la liberalización ha generado numerosos puestos de trabajo y ha contribuido a alejar a algunos consumidores de drogas del mercado negro criminal.

Pros y contras, como siempre. Por un lado está la libertad personal, las múltiples posibilidades terapéuticas, la emergencia parcial de un sector comercial hasta ahora bloqueado en la ilegalidad.

Por otra parte, existe el temor de fomentar prácticas que, con libertad personal o sin ella, siguen teniendo caras poco conocidas y desempeñan un papel opaco e incierto en el imaginario colectivo. Diferentes opiniones que necesariamente convergerán en un único resultado decisivo. ¡El futuro nos dirá el final de la historia!