Cannabis y dopamina: cómo interactúan.

Cómo interactúan el cannabis y la dopamina

El sistema de recompensa que influye en nuestras decisiones.

¿Conoces esa sensación de placer que te lleva a buscar un estímulo una y otra vez?

Ese es el efecto de la dopamina en pocas palabras.

La reacción que provoca en nuestro cuerpo puede influir en nuestras decisiones diarias, en función de lo que percibimos como agradable y satisfactorio.

En este artículo, hablaremos de la dopamina y, en particular, de su relación con el cannabis.

¿Qué es la dopamina? ¿Cómo afecta a nuestro cuerpo?

La dopamina es un neurotransmisor, una sustancia que transmite información entre las neuronas a través de las sinapsis. Sus principales funciones están relacionadas con el sistema de recompensa del cerebro y el movimiento en el cuerpo humano.

Visto así, puede parecer un asunto complicado, pero en realidad es bastante sencillo. La liberación de esta sustancia determina cómo elegimos actuar en nuestra vida diaria, definiendo lo que percibimos como un comportamiento gratificante o no gratificante.

De hecho, la dopamina es capaz de influir en las decisiones que tomamos basándose en lo que se conoce como “sistema de recompensa”.

¿Qué es esto? ¿Y cómo funciona este sistema?

Hay varios factores que influyen en el comportamiento humano. Las principales son, sin duda, nuestras necesidades básicas: beber, comer, dormir y cubrirnos. Además de éstas, hay otras que, al ser satisfechas, generan una agradable sensación de placer. Este sentimiento se llama recompensa.

Mujer bebiendo agua para satisfacer la sensación de sed

Entonces, ¿cómo reconoce el cerebro, a nivel práctico, los comportamientos que nos causan placer?

A través de la dopamina, que es la responsable de transmitir el mensaje. Por poner un ejemplo sencillo, ¿sabes cómo se te hace la boca agua cuando estás delante de tu plato favorito? Todo gracias a esta molécula, que alerta a las neuronas de que algo bueno está a punto de suceder.

La misma historia para la excitación sexual. Nuestro cuerpo espera sensaciones placenteras como recompensa por realizar un determinado comportamiento.

Además de influir en nuestro estado de ánimo momentáneo, la dopamina refuerza la red de sinapsis entre las neuronas y, al hacerlo, el sistema de recompensa nos empuja a realizar aquellos comportamientos reconocidos como satisfactorios.

Este mecanismo concreto también desempeñó un papel clave en la evolución de los seres humanos: puede que sea la sensación de recompensa asociada a la comida lo que nos hizo sobrevivir como especie. La ausencia de este sistema habría llevado a nuestros antepasados a sufrir hambre e incluso la muerte.

Por lo tanto, el sistema de recompensas es capaz de motivarnos a repetir comportamientos que percibimos como placenteros. Lo que no hace, sin embargo, es reconocer si estos comportamientos son positivos y constructivos para nuestro organismo o no.

Para nuestro sistema, no hay diferencia entre la recompensa causada por la necesidad fisiológica de comer y la recompensa causada por el consumo inmoderado de dulces, por ejemplo.

El mismo argumento se aplica al cannabis y sus efectos. La experiencia psicotrópica del consumo de marihuana es una experiencia placentera a nivel neuronal que puede repetirse.

Sin duda, este tipo de hábito puede generar sensaciones agradables, ¡pero hay que tener moderación!

Ciertos comportamientos pueden tener efectos negativos en el organismo, sobre todo si se llevan a cabo de forma constante y continua.

La sobre estimulación del sistema de recompensa vinculado a este tipo de experiencias es un impulso constante para perseguir estas sensaciones, sin tener en cuenta los efectos a largo plazo.

A este respecto, veamos cómo interactúan el cannabis y la dopamina.

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Marihuana y dopamina: ¿cómo se afectan mutuamente?

Planta de marihuana

Para entender cómo interactúan estas dos sustancias, es necesario aprender más sobre el sistema endocannabinoide y sus funciones.

Este sistema está formado por endocannabinoides, pequeñas moléculas que transmiten mensajes entre las células mediante la activación de receptores específicos, llamados CB1 y CB2.

Las funciones del sistema endocannabinoide implican la regulación de toda una serie de funciones fisiológicas y cognitivas, como el estado de ánimo o el apetito.

Este sistema se basa en los endocannabinoides -que, como su nombre indica, están presentes en el organismo y se autoproducen-, pero también en los exocannabinoides, que se introducen desde el exterior.

Los exocannabinoides más conocidos son sin duda el THC y el CBD, ambos contenidos en el cannabis.

De estos dos, podemos decir que el THC en particular tiene una relación bastante estrecha con la dopamina y es capaz de influir en sus niveles tanto a corto como a largo plazo, aunque de forma indirecta.

Cuando se consume cannabis, el tetrahidrocannabinol se une a receptores específicos que son responsables de regular la liberación de dopamina. ¿Cómo lo hace?

Al bloquear la inhibición del receptor, que en consecuencia libera una cantidad de dopamina significativamente mayor que en respuesta a los llamados estímulos normales.

Las consecuencias directas son la sensación de placer asociada al efecto psicotrópico de la marihuana y las ganas de repetir.

Pero, ¿pueden estas reacciones químicas particulares tener consecuencias a corto y largo plazo? Veamos juntos.

¿Cuáles son los efectos del cannabis sobre la dopamina?

Al considerar los efectos del cannabis sobre los niveles de dopamina en el cuerpo, hay que distinguir entre los efectos a corto y a largo plazo.

Otros aspectos a tener en cuenta en cuanto a las consecuencias del consumo de marihuana son, sin duda, la frecuencia y la cantidad.

En cuanto a los efectos a corto plazo, se ha demostrado que la absorción del THC provoca un aumento de la cantidad de dopamina liberada en el torrente sanguíneo.

Esto significa que el tetrahidrocannabinol tiene una influencia directa en la acción del sistema de recompensa. Las consecuencias tangibles de este fenómeno son sensaciones temporales de euforia, relajación, motivación y creatividad. Sin embargo, estas sensaciones desaparecerán con un uso constante y prolongado.

En cuanto a los efectos a largo plazo, parece que el consumo prolongado de cannabis provoca cambios irreversibles en el sistema dopaminérgico. Parece que la adaptación a niveles significativos de THC está directamente relacionada con bajos niveles de motivación y la presencia frecuente de emociones negativas.

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Por último, ¿cómo interactúa el cannabis con la dopamina?

Las interacciones que se producen entre el cannabis y la dopamina se encuentran en el funcionamiento del sistema endocannabinoide y cómo éste se ve afectado por la ingesta de exocannabinoides, el THC en particular.

A corto plazo se observa un aumento de los niveles de dopamina liberados en el torrente sanguíneo, lo que provoca sensaciones de euforia, creatividad y relajación.

Sin embargo, si miramos hacia el futuro, el uso constante y prolongado de la marihuana parece conducir a un aumento progresivo de la tolerancia al tetrahidrocannabinol, lo que provoca una desensibilización a la liberación de dopamina.

De hecho, los sujetos que llevan años consumiendo cannabis parecen ser más propensos a experimentar sentimientos negativos y bajos niveles de motivación.

En resumen, para disfrutar de las sensaciones positivas asociadas al consumo de marihuana, es mejor no excederse.

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